En los últimos años he sido testigo de la entrada en el mercado de blancos interesantes procedentes de la D.O. Ribeiro. Siempre habían tenido imagen de vinos a granel para tomar en taza en nuestro paso por las bodegas o tabernas, por eso cuando empecé a observar la llegada de botellas bien presentadas a las tiendas empecé a probar con curiosidad y tomé buena nota de sus cualidades…
El secreto está en las variedades autóctonas de la zona Treixadura, Loureira o Lado que combinan con algunas otras como Godello, Albariño o Torrontés para elaborar con mimo blancos aromáticamente complejos y con estructura, equilibrio y longitud que dejan huella en nuestro paladar.
Las últimas botellas que han caido en mi copa han confirmado estas impresiones que me llevaron en su día a una fugaz visita por la zona de la que escribí mi primer post. Sumum, Coto de Gomariz, San Clodio, Viña Meín, Vilerma son algunos de mis últimos disfrutes, con sus brillos y tonos verdosos de juventud, su elegancia y sutileza aromática y sobre todo su frescura, persistencia y armonía invitan a descubrirlos.
Me gusta descubrir vinos interesantes de regiones que pujan por hacerse un hueco en nuestras vinotecas con armas de calidad y estilo propio. Poco a poco empiezan a sonar por méritos propios entre los mejores blancos españoles.

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